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Prevención de conflictos en contratos FIDIC | Arbitraje y ADR

Contratos FIDIC y prevención de conflictos en proyectos de construcción

Prevención y solución de conflictos en contratos FIDIC: reflexiones prácticas

 

Pauta 117: Arbitraje & ADR

Autor: Roberto Hernández García, Julio Arcos Flores
Organización: COMAD S.C. | COMAD LATAM
Especialidad: Derecho de la construcción | Contratos FIDIC | Arbitraje

 

 

Introducción

 

Los contratos FIDIC se han vuelto el estándar para proyectos de todas las dimensiones en todo el planeta, tanto públicos como privados, gracias a su capacidad de adaptarse a diversos marcos legales y jurisdicciones y a su estructura transparente.

 

FIDIC no solamente proporciona un lenguaje contractual común y procesos estandarizados, sino que, además, establece las reglas del juego en los vínculos contractuales, lo cual posibilita que todas las partes (Contratistas, Contratantes, subcontratistas, consultores, autoridades reguladoras, y demás) colaboren entre sí.

 

Sin embargo, la diversidad de actores, la envergadura de las obras y la incertidumbre inherente a los proyectos de infraestructura hacen que no se pueda evitar la creación de conflictos. Los retrasos en la entrega de información, las dificultades técnicas imprevistas, los cambios de alcance y las distintas interpretaciones de las cláusulas del contrato suelen ser razones comunes de disputas.

 

Por lo tanto, para cualquier persona que participe en la ejecución y administración de contratos FIDIC, prevenir y resolver adecuadamente las disputas se convierte en una prioridad estratégica. Adoptar una postura proactiva implica, entre otras cosas, formar al personal constantemente en la lectura e interpretación de documentos contractuales, establecer vías de comunicación eficaces, documentar todos los eventos importantes que tengan lugar durante la realización del proyecto y aprovechar las herramientas que el propio contrato FIDIC ofrece.

 

Este artículo tiene como objetivo establecer un marco de referencia sobre el asunto, proporcionando algunas sugerencias para comprender la importancia de una adecuada prevención y gestión de disputas en este tipo de contratos, lo que requiere un esfuerzo importante para las partes involucradas.

 

Prevención y solución de discordias en contratos de construcción

 

Todos los contratos de construcción, independientemente del contexto en el que se ejecuten, deben incluir una cláusula para la solución de conflictos.

Sin embargo, lo cierto es que en un número reducido de contratos se establece explícitamente un enfoque preventivo o procedimientos para resolver conflictos de manera proactiva y sistemática.

 

Frecuentemente, los contratos tradicionales delegan la solución de contiendas en cláusulas generales o dependen únicamente de los tribunales o el arbitraje, lo que puede resultar en procedimientos prolongados, caros y extenuantes para todos los involucrados.

 

Los contratos FIDIC, son estándares internacionales que contienen procedimientos claros y mecanismos transparentes para evitar y solucionar conflictos de forma efectiva. Estas herramientas hacen que los contratos FIDIC sean una forma efectiva de lograr proyectos exitosos, para quienes quieren fomentar la cooperación en proyectos de construcción y prevenir conflictos legales.

 

Para prevenir y resolver conflictos privilegiando la ejecución del proyecto, y evitar su interrupción, los Contratos FIDIC hoy cuentan con varias herramientas útiles tales como la alerta temprana, los Dispute Avoidance and Adjudication Boards (DAAB) y como se ha visto en la práctica incluso en la labor del Ingeniero FIDIC .

 

Sin embargo, aun con estas herramientas, la existencia de errores habituales, como no notificar los problemas a tiempo o desconocer los métodos contractuales, genera condiciones adversas que obstruyen el éxito esperado en los proyectos bajo contratos FIDIC.

 

Breve nota sobre los Contratos FIDIC

 

Los contratos FIDIC (Federation Internationale des Ingenieurs-Conseils) son un conjunto de modelos contractuales que establecen las condiciones balanceadas y neutrales entre los participantes de un proyecto de construcción. La estructura de estos modelos es ajustable a cualquier legislación y jurisdicción local, lo que los ha convertido en un estándar internacional para la gestión de proyectos.

 

Cada modalidad FIDIC se adecúa a diversos proyectos y perfiles de riesgo, definiendo una distribución transparente de las responsabilidades y obligaciones entre las partes, tales como en forma ejemplificativa mostramos a continuación, en la suite básica (Libros Rojo, Amarillo, Plata y Verde[5]):

 

  • Libro Rojo: Se utiliza más en contratos de obra civil cuando el Contratante proporciona el diseño. El Contratista realiza la obra siguiendo los planos, las especificaciones y los documentos que le proporciona el Contratante. La administración contractual y la supervisión regularmente es llevada a cabo por un Ingeniero independiente designado por el Contratante.
     
  • Libro Amarillo: Para trabajos en los que el Contratista es responsable del diseño y la construcción (diseño-construcción). En este caso, el Contratista asume más responsabilidad en términos técnicos y de riesgo, ya que debe proporcionar un producto terminado que satisfaga los estándares de desempeño establecidos por el Contratante (fitness for purpose). La administración contractual y la supervisión regularmente es llevada a cabo por un Ingeniero independiente designado por el Contratante.
     
  • Libro Plata: Para los contratos EPC (Ingeniería, Procura y Construcción), donde el Contratista se hace cargo de la mayor parte de los riesgos, tales como los de diseño, suministro, construcción e implementación, y entrega el proyecto completo y operativo.
     
  • Libro Verde: Dirigido a contratos breves y de poca cuantía y complejidad, que cuentan con trámites simplificados y una carga administrativa más baja. La administración contractual y la supervisión regularmente es llevada a cabo por un Ingeniero Independiente designado por el Contratante.

 

Cada modelo contiene estipulaciones claras acerca de los procesos fundamentales para su administración, en particular para prevenir y resolver conflictos que son en esencia iguales.

 

El costo de una controversia

 

La resolución inadecuada de conflictos en proyectos bajo contratos FIDIC puede generar costos elevados que exceden lo económico. Para establecer la relevancia de la prevención y la intervención temprana, es fundamental entender la magnitud de un conflicto.

 

Costo en el proyecto: Los conflictos producen retrasos, reprogramaciones y, si las cosas van mal, la cancelación del proyecto. Estos retrasos tienen un impacto en los plazos establecidos por contrato, incrementan los costos indirectos y podrían conllevar la pérdida de financiación o sanciones. Asimismo, los recursos que se destinan a gestionar el conflicto se apartan de las tareas productivas, lo que tiene un efecto negativo en la eficiencia del proyecto.
 

Costo financiero: Los pleitos conllevan desembolsos directos en honorarios de peritos, abogados, asesores técnicos y en compensaciones económicas. Además, los procesos formales de litigio o arbitraje pueden demorar tanto como meses o años en ser solucionados, lo cual puede generar gastos extras por conceptos de penalizaciones e intereses y por costos administrativos. Por ejemplo, si un conflicto no se resuelve, el costo inicial de un proyecto puede aumentar dependiendo de la envergadura del conflicto.
 

Costo empresarial: Más allá de lo financiero, los conflictos perjudican la reputación de las compañías implicadas y tienen un impacto en sus relaciones con Contratantes, autoridades y proveedores. Una compañía que suele estar implicada en litigios tiene el riesgo de perder negocios futuros, ser sancionada contractualmente o quedar excluida de licitaciones tanto públicas como privadas. Asimismo, un entorno de conflictos desmotiva al equipo y complica la cooperación.

 

Por todo lo anterior, la implementación de medidas preventivas y mecanismos para resolver conflictos no solo protege los intereses contractuales, sino que además asegura la viabilidad económica y comercial del proyecto. Esto garantiza su permanencia y éxito en el mercado.

 

Procedimientos incluidos en los contratos de FIDIC: la obsesión de evitar conflictos.

 

FIDIC establece vías formales y alternativas para prevenir y solucionar disputas, lo que permite a las partes contar con elementos para manejar los conflictos de manera eficiente y salvaguardar sus derechos contractuales.

 

Se explican a continuación los mecanismos más importantes, destacando al DAAB como preventor y resolutor de conflictos contemporáneos, el Arbitraje como el medio final, y formal para resolución de disputas; y finalmente, lo que se ha visto en la práctica de ejecución del Contrato FIDIC, las actividades del Ingeniero en su participación en las determinaciones derivadas de Reclamos.

 

El Dispute Avoidance[6] and Adjudication Board (DAAB)

 

El DAAB es un panel autónomo, generalmente formado por tres especialistas en construcción, contratos y resolución de conflictos. Su objetivo es prevenir y solucionar disputas de manera rápida y eficiente técnica y jurídicamente.

 

El DAAB tiene la capacidad de aclarar inquietudes informales, ofrecer puntos de vista técnicos, colaborar con las partes en la interpretación de los términos del contrato y asistir a las partes para anticipar y solucionar conflictos antes de que aparezcan. Su participación desde el principio del proyecto fomenta la transparencia y el cumplimiento de los contratos.

 

Por un lado, el DAAB a través de las llamadas “Asistencia Informales” proporciona una oportunidad para que las partes puedan expresar sus preocupaciones y complicaciones en el proyecto sin que esto requiera formalidad alguna, más que el consentimiento de ambas partes de requerir el apoyo del DAAB. Bajo esta modalidad, DAAB proporciona sugerencias interpretativas contractuales y/o técnicas y en ocasiones, permite que las partes, con la guía del DAAB como un tercero imparcial, se sientan a dialogar dichas situaciones, antes de que las mismas escalen a un conflicto formal ante el propio DAAB.

 

Por otro lado, el DAAB también actúa como un órgano decisor bajo un procedimiento formal, las partes le proporcionan al DAAB memoriales escritos, se llevan a cabo audiencias, y en algunos casos visita y examina la obra si es necesario; posteriormente emite una resolución basada en hechos y en el contrato vigente con respecto al proyecto. Esta decisión es obligatoria de inmediato, pero si alguna de las partes no está de acuerdo, tiene la posibilidad de ser revertida en arbitraje.

 

El DAAB es una institución igual de viva que el contrato FIDIC. Un DAAB eficiente y eficaz es aquel que esta actualizado del avance del Proyecto, que conoce a las Partes y que las Partes confían en su criterio. Si bien, se reconoce que sus resoluciones no tienen el efecto jurisdiccional que el de un laudo arbitral o sentencia judicial, estas si pueden acordarse como vinculante, por lo que su participación y decisiones, encuentran un peso significante y más si sí el órgano decisor es informado de forma contemporánea de las situaciones de un Proyecto. Para lograr una resolución satisfactoria, es fundamental incluir al DAAB desde el principio en el proceso de gestión de disputas y con ello no se refiere a contar con un DAAB debidamente contratado, sino hacerlo participe de actualizaciones del proyecto. Se reconoce que la mejor funcionalidad de un DAAB es cuando actúa como un órgano paralelo al avance de los proyectos

 

Arbitraje:

 

El arbitraje es el medio de solución de controversias formal y definitivo para resolver conflictos que fueron solucionados por el DAAB pero que alguna o ambas partes no aceptaron en dicha via.

 

Los árbitros emiten un laudo que tiene validez y puede ejecutarse a nivel global. La revisión de miles de documentos, las declaraciones de expertos en cuestiones legales o técnicas y las audiencias presenciales u online pueden ser parte del proceso.

 

Sin embargo, uno de los principales inconvenientes del arbitraje es su alto costo. Los honorarios de los árbitros, los gastos legales, la revisión de documentos y la participación de expertos pueden sumar montos significativos, especialmente en disputas complejas. Además, los gastos asociados con la organización de audiencias, viajes y la gestión de pruebas pueden incrementar aún más el presupuesto necesario, lo que representa una carga considerable para las partes involucradas.

 

No obstante lo anterior, a pesar de que el arbitraje puede tardar años y resultar costoso en términos de honorarios y costos legales, proporciona certeza final a nivel jurídico y la oportunidad de ejecutar el laudo en una gran cantidad de países.

 

DAAB y Arbitraje: ¿amigos o enemigos?

 

Es importante tener presente que el DAAB no es una instancia "previa" al arbitraje, sino un verdadero método de prevención y solución anticipada de disputas que impide llegar a un arbitraje con todas las implicaciones que esto conlleva.

 

El DAAB y el arbitraje, lejos de ser mecanismos excluyentes, funcionan como medios complementarios dentro de la gestión de controversias en proyectos de construcción. La existencia del DAAB permite que las partes cuenten con una instancia técnica y ágil para resolver desacuerdos de manera temprana, disminuyendo así la tensión y evitando que los conflictos escalen innecesariamente. Si bien el arbitraje sirve como un recurso definitivo en caso de que las decisiones del DAAB no sean aceptadas[1], su función se ve enriquecida cuando se utiliza en conjunto con el DAAB, ya que permite que solo los asuntos más complejos o irresolubles lleguen a esta etapa.

 

De esta manera, la combinación de ambos mecanismos propicia un ambiente de diálogo y negociación constante, donde las partes pueden gestionar los desacuerdos de forma escalonada y sofisticada. Esto no solo reduce el desgaste y los costos asociados a disputas prolongadas, sino que también fomenta relaciones contractuales más colaborativas y eficaces a lo largo del proyecto.

 

En este sentido, resulta esencial que las partes diseñen una estrategia clara y bien definida para el empleo tanto del DAAB como del arbitraje, permitiendo así que puedan aprovechar las ventajas que ofrece cada mecanismo. Una estrategia adecuada implica determinar desde el inicio en qué situaciones se utiliza el DAAB para resolver cuestiones técnicas o contractuales de inmediato, reservando el arbitraje únicamente para aquellos casos donde no sea posible alcanzar una solución consensuada o definitiva. De este modo, se maximiza la eficiencia en la gestión de controversias, se optimizan recursos y se fortalece la colaboración entre las partes involucradas.

 

La función del Ingeniero FIDIC y la importancia de su rol para no generar conflictos e inclusive evitar algunos.

 

En los contratos FIDIC, el Ingeniero actúa como un punto focal entre el Contratante y el Contratista en lo que respecta a la administración y gestión contractual ( Libros Rojo, Amarillo y Verde).

 

Aunque no es su responsabilidad prevenirlos o resolverlos, el Ingeniero tiene que ser profesional y diligente para disminuir la probabilidad de que aparezcan conflictos. Esto implica que es necesario leer y entender apropiadamente las cláusulas contractuales, proporcionar indicaciones precisas y a tiempo, y sostener una comunicación abierta entre las partes.

 

Es necesario que el Ingeniero incremente su capacidad para identificar puntos de conflicto y sugerir soluciones antes de que se intensifiquen en beneficio del proyecto.

 

En la práctica, la forma diligente de actuar del Ingeniero permite resolver problemas con anticipación y promover un entorno colaborativo; sin embargo, prevenir los conflictos es una responsabilidad que compete a todos los involucrados en el contrato, y formalmente al DAAB.

 

[1] Si bien como se señaló en párrafos anteriores, las resoluciones del DAAB pueden acordarse como vinculantes, existe la posibilidad de objetar la decisión y en dicho caso, la controversia podría ser elevada a un arbitraje; no obstante, dicha objeción debe de ser presentada con las formalidades que señale el Contrato; por otro lado, si no existiera objeción alguna a la decisión del DAAB, el efecto vinculante obliga a las partes a cumplirla, pudiendo ser materia de un procedimiento arbitral únicamente la consecuencias de un posible incumplimiento, más no el fondo de la misma. Independientemente de que exista objeción a una decisión del DAAB, si las Partes han acordado que sus decisiones son vinculantes, estas no dejaran de serlo hasta que exista, en este caso, un laudo que sostenga lo contario. Importante hacer notar que si bien en los contratos FIDIC, el Ingeniero tiene la obligación de resolver reclamos y ciertos asuntos contractuales de manera neutral y justa, sin que este representando al Contratante, tiene la obligación de procurar (no obligación de que suceda) que tanto el Contratante como el Contratista alcancen acuerdos mediante consensos mutuos.

 

Aunque esta función en sí no es un procedimiento formal para prevenir o resolver conflictos, si el Ingeniero la ejecuta correctamente, contribuye a disminuir los conflictos en el proyecto.

 

Una práctica lamentable es la intervención directa y abusiva del Contratante para que el Ingeniero actúe en la forma y términos que este último le pida, evitando que el Ingeniero pueda actuar con profesionalismo. En muchos casos, esto convierte al Ingeniero en un simple portavoz del Contratante, defendiendo únicamente sus propios intereses. Esta situación demerita la figura del Ingeniero y no contribuye a la prevención de conflictos; por el contrario, los incrementa y dificulta el ambiente colaborativo que se busca en los contratos FIDIC.

 

Hemos observado una colaboración bastante útil respecto a las actividades del DAAB y el deber del Ingeniero en la resolución de reclamos, en la que el DAAB apoya y reitera el deber y autoridad del Ingeniero en el proceso de mediar el consenso en el proceso de determinación de reclamos. Si bien, el DAAB no puede interferir en procesos de reclamo, la constante comunicación con un DAAB y el Ingeniero permite que ambos coadyuven en la prevención de disputa al concederse el valor que cada uno conlleva intentar de manera razonada la culminación de reclamos en acuerdos, más no en decisiones impuestas que siempre dejan insatisfecho a alguna de las Partes.

 

El Ingeniero al igual que el DAAB pueden fungir como colaboradores contemporáneos de la prevención de disputas, cada uno con sus particularidades, pero que si se reconocen como útiles en un mismo propósito, pueden coadyuvar manera eficiente y eficaz.

 

Recomendaciones útiles para prevenir y solucionar conflictos en contratos FIDIC

 

Cuando se ponen en práctica desde el inicio del proyecto ciertas prácticas, la prevención y solución de conflictos en los contratos FIDIC mejora significativamente.

 

Una de las tácticas más efectivas es incluir al DAAB desde temprano y de manera activa. Los proyectos que incluyen al DAAB desde el principio y lo consultan con frecuencia previenen que numerosos problemas escalen a niveles superiores.

 

Otra práctica recomendable es instaurar una comunicación formal y rastreable, empleando medios digitales y formatos oficiales para cualquier notificación, reclamación, orden de cambio o acuerdo. Esta formalidad en la comunicación evita malentendidos y reduce los problemas de interpretación contractual, debido a que toda la información está registrada y accesible.

 

Una administración eficaz también supone una documentación apropiada. Esto implica conservar en la nube, de manera digitalizada, todos los acontecimientos, intercambios, determinaciones y pruebas técnicas. Por ejemplo, existen proyectos que convierten en digitales todos sus reportes técnicos, actas de obra y cartas, lo que les permite proteger sus intereses frente al DAAB o a un tribunal de arbitraje si fuera necesario.

 

Sin embargo, existen errores comunes que pueden resultar muy costosos para las partes involucradas. El desconocimiento del contrato y de los procedimientos FIDIC es un primer fallo. Cuando el personal técnico no presta suficiente atención a las condiciones del contrato, frecuentemente incurre en errores que le salen caros, como no comunicar en la forma contractualmente prevista ciertas acciones, impide que se puedan reclamar costos adicionales y ampliaciones de plazo.

 

En el desconocimiento del contrato hacemos especial puntualización al deber del Ingeniero como administrador del contrato, y como se mencionó anteriormente, como un factor valioso en la prevención de disputas, ya que la autoridad y conocimiento del Ingeniero permitiría el identificar que ciertos reclamos pueden evitar llegar a instancias más rígidas y complejas como lo es ante el DAAB o el arbitraje.

 

Otra equivocación frecuente es tardar en designar al DAAB. Si el panel se junta únicamente cuando ya está presente el conflicto, su capacidad de prevención se ve limitada y las partes pueden ver la intervención como defensiva, lo que hace que pierda legitimidad y poder para resolver. La participación del DAAB debe de ser de principio a fin y sin interrupciones ya que su suspensión tanto en conocimiento de una situación como el de un panel activo, generaría que una disputa escale a los costos del inicio de un arbitraje.

 

Los problemas en la resolución de disputas también son ocasionados por una mala administración de documentos. Las partes no tienen la capacidad de defenderse ante el DAAB o un tribunal arbitral ni de demostrar sus casos sin documentación, lo que podría resultar en la pérdida de derechos contractuales importantes.

 

Finalmente, la dura negociación es otro obstáculo habitual. Cuando las partes no muestran flexibilidad y no están dispuestas a considerar otras alternativas, frecuentemente se ven forzadas a aceptar acuerdos que no les satisfacen, lo cual conlleva la pérdida de oportunidades y el deterioro de relaciones comerciales a largo plazo.

 

Las repercusiones de estos fallos son inmediatas: retraso en la entrega, pérdidas monetarias, conflictos legales, sanciones contractuales y perjuicio a la reputación que pueden obstaculizar el trabajo de las empresas en proyectos posteriores. Por lo tanto, es esencial comprender los errores más comunes y aprender buenas prácticas para gestionar conflictos bajo contratos FIDIC.

 

Prevención y gestión adecuada de conflictos: una inversión estratégica.

 

La prevención y la correcta solución de conflictos en contratos FIDIC deben considerarse una inversión prioritaria, capaz de dirigir el rumbo de un proyecto hacia una conclusión exitosa. Los beneficios son extensos y de gran alcance cuando las compañías y los interesados invierten recursos, tiempo y mente en crear procedimientos para prevenir y resolver disputas de manera temprana.

 

Esta inversión se puede dar a través de las siguientes formas:

 

Capacitación continua: formar al personal técnico, administrativo y jurídico en contratos FIDIC y herramientas de conciliación y resolución anticipada.

 

Formación temprana del DAAB: Integrar el Dispute Avoidance and Adjudication Board desde la fase inicial del proyecto, consultarlo de manera regular y seguir sus recomendaciones antes de que aparezcan desacuerdos importantes.

 

Crear vías de comunicación que puedan ser auditadas: aplicar procedimientos claros y plataformas digitales para registrar cualquier acuerdo, decisión o comunicación y generar evidencia rastreable.

Fomentar la cultura de diálogo: dar preferencia a la negociación directa y los acuerdos amistosos con apoyo del DAAB, antes de recurrir a arbitrajes prolongados y costosos.

 

Administración documental: respaldar, digitalizar y clasificar todos los documentos relevantes en la nube para poder proteger los intereses de las partes en cualquier etapa.

 

Los principales beneficios de esta inversión son:

 

• Ahorro significativo en costos: Al solucionar conflictos en una fase temprana, se eluden los elevados gastos de arbitraje, que pueden llegar a ser millonarios. En cuestiones de pagos un arreglo temprano permite un correcto flujo del proyecto sin la necesidad de esperar un proceso más largo.

 

• Cumplimiento de plazos: Al resolver los conflictos antes de tiempo, se evitan demoras en la entrega de proyectos, lo que hace más sólida la reputación y credibilidad de las compañías frente a autoridades y Contratantes.

 

• Mejoramiento de la imagen comercial: Los negocios que destinan recursos a la prevención y solución conjunta de conflictos se establecen como socios confiables y competitivos en las licitaciones futuras.

 

• Relaciones comerciales duraderas y mejor ambiente de trabajo: Un entorno colaborativo y transparente reduce la tensión y facilita el establecimiento de relaciones comerciales a largo plazo que sean saludables.

 

• Manejo adecuado de riesgos contractuales: Al identificar y documentar los riesgos desde la licitación y mantener un registro pormenorizado de cada acontecimiento, se protege la posición contractual y se previenen pérdidas financieras y sanciones. Prevención de conflictos en Contratos FIDIC: recomendaciones, estrategias y fallos evidentes

 

Una combinación de cultura contractual, disciplina operacional y medidas preventivas es necesaria para prevenir conflictos en proyectos FIDIC.

 

Las estrategias principales, los errores frecuentes y las recomendaciones para prevenir conflictos mejor se describen a continuación:

 

Elaboración y revisión minuciosa del contrato: El primer paso para evitar confusiones es la claridad en el contrato. Deben examinarse de manera participativa todas las partes, cláusulas, anexos, especificaciones técnicas y condiciones específicas. No basta con leer las condiciones generales; la letra chica suele aparecer en los anexos. Hacemos la recomendación clara y precisa, que siempre es optimo una lectura conjunta de las partes y el ingeniero respecto al contrato y con ello que se tenga de conocimiento el contenido el mismo bajo el testimonio de todos y que si existe confusión se pueda dialogar en el momento.

 

Identificación y administración de riesgos desde la licitación: Es esencial realizar talleres de evaluación de riesgos con abogados, técnicos, financieros y de seguridad antes de la firma. La matriz de riesgos debe establecer un responsable, medidas preventivas concretas y protocolos de notificación para cada riesgo detectado.

 

Elaborar listas de verificación ("checklists") y manuales internos de procedimientos: Para asegurar que todos los pasos y compromisos contractuales se lleven a cabo dentro del plazo establecido.

 

Documentación completa y bien estructurada: Documentar en los formatos oficiales y guardar en el sistema digital a disposición de las partes toda comunicación relevante, como instrucciones, ocurrencias, cambios en las condiciones, y otros. La trazabilidad documental es esencial frente a cualquier desacuerdo.

 

Intervención temprana del DAAB: Incluir al DAAB en reuniones periódicas, exposiciones de progresos y evaluaciones de incidentes es fundamental. Su intervención temprana posibilita solucionar conflictos de forma técnica e informal antes de que se intensifiquen.

 

Por ejemplo, convocar al DAAB a encuentros mensuales para plantear preguntas técnicas, debatir instrucciones confusas o revisar problemas iniciales. El DAAB tiene la capacidad de proporcionar sugerencias no vinculantes para orientar a las partes y prevenir conflictos formales.

 

No incluir al DAAB o hacerlo con retraso incrementa la posibilidad de que las disputas aumenten en intensidad; disminuyen las posibilidades de resolverlas y se incrementan los gastos y el tiempo para solucionar el conflicto.

 

Conclusiones

 

Para que haya un progreso constante, es fundamental prevenir y ser transparentes en la gestión de disputas y riesgos en los contratos FIDIC. La introducción temprana del DAAB posibilita la detección y solución anticipada de conflictos potenciales, mientras que incluir la gestión de riesgos y controversias asegura que el éxito del proyecto no se evalúe únicamente con base en tiempo y costo, sino también en la prevención de disputas.

 

La participación del Ingeniero FIDIC, siempre que sea profesional e independiente, contribuye significativamente a una gestión contractual más efectiva. Aunque su función principal no es la prevención formal de disputas, su papel como entidad neutral en la evaluación y resolución de reclamos permite que las partes involucradas (Contratista y Contratante) lleguen a acuerdos de manera más eficiente. Esta intervención proactiva facilita el entendimiento mutuo y ayuda a reducir la probabilidad de que los desacuerdos escalen a conflictos formales, actuando así como un apoyo adicional en la disminución de disputas dentro de los proyectos FIDIC.

 

El DAAB, el arbitraje y el Ingeniero FIDIC cuentan dentro de sus deberes una participación relevante en la prevención y solución de controversias, entre ellos no debe haber un desconocimiento o desentendimiento de las obligaciones y alcances de su participación, sino un respeto y entendimiento de que su correcto involucramiento ahorra tiempo, costo y, sobre todo permite completar proyectos.

 

Los sistemas de gestión documental en la nube y las plataformas digitales centralizadas garantizan la trazabilidad y el control de la información, ofreciendo accesos diferenciados por perfiles y asegurando la confidencialidad así como el cumplimiento de los contratos.

 

Cometer errores como no cumplir con los plazos del contrato, dar una interpretación subjetiva a las obligaciones, incluir al DAAB muy tarde y no tener una gestión documental apropiada son fallos que suelen ser costosos e irreversibles. Para mitigar estos peligros, se aconseja designar a un responsable de cumplimiento contractual y capacitarlo de manera continua.

 

Cada Contratista y Contratante debe establecer los sistemas y herramientas más apropiados para manejar contratos FIDIC, teniendo en cuenta su tamaño y habilidades. Es crucial no desatender ni subestimar estos contratos, pues tienen características que necesitan atención y adaptación continuas para conseguir los resultados esperados.

 

La gestión de riesgos y controversias mejora al seguir las mejores prácticas, consultar con expertos y actualizar los procedimientos a medida que los proyectos avanzan y la legislación cambia en el marco FIDIC, lo cual incrementa las probabilidades de éxito y certeza para todos los involucrados.

 


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